jueves, 10 de agosto de 2017

Andrea Levy se hace revolucionaria

Andrea Levy, Vicesecretaria General del Partido Popular, dice que se considera revolucionaria. Tergiversa el sentido de las palabras para vaciarlas de contenido.

Ayer afirmaba que ella y el PP son revolucionarios y reafirmaba sus palabras con esta afirmación: "Cuando uno apuesta por llevar a cabo determinadas políticas que cambien la situación, es revolucionario. Darle la vuelta al mercado laboral es revolucionario" Esto es simplemente tergiversar el lenguaje y tratar de vaciar de contenido el sentido del concepto revolucionario.

Revolución, revolucionario signifiva avance. Revolucionarios eran, eramos, lo que nos jugábamos la libertad y la vida en la lucha clandestina contra la dictadura franquista. Los que hicimos que se implementaran leyes que garantizaban los derechos y libertades de un régimen democrático. Lo que arrancamos una legislación laboral que daba estabilidad en el empleo, y garantizaba empleo digno a los trabajadores. Todo lo que supuso un avance en los derechos y libertades democráticas y laborales después de la dictadura franquista. Aunque no consiguiéramos todos nuestros objetivos. Ellos, mientras tanto, continúan defendiendo el franquismo o cuando menos pasando de perfil sobre sus consecuencias.

Porque no se puede considerar revolucionario lo que ha hecho que retrocedamos en nuestros derechos y libertades democráticas. Eso es simplemente contrarrevolución. Porque eso es lo ha sucedido con la  legislación impuesta por el Partido Popular siempre que ha gobernado. No es revolucionario imponer legislación civil y laboral que nos retrotrae al siglo XIX. Que nos elimina derechos básicos como la libertad de expresión y manifestación. No es revolucionario convertir el empleo estable en empleo precario, el empleo digno en empleo que nos convierte en trabajadores por debajo de los niveles de pobreza, el empleo con derechos en empleo sin derechos.

Decir que darle la vuelta al mercado de trabajo es revolucionario es un insulto a la inteligencia. Pero claro hay que entender su punto de vista, porque evidentemente para los empresarios ha sido revolucionario. Limitar el poder de negociación colectiva, limitar el  poder de lo sindicatos, incrementar el poder de molificación de las condiciones de trabajo por parte de los empresarios,  etc. Todo ello ha sido revolucionario para los empresarios, que jamas hasta la llegadoça del PP al poder, han tenido mayor poder de decisión en las empresas. Pero para los trabajadores ha significado una puñalada por la espalda.

Ellos, el PP y la señora Levy, deben hablar de revolucionario pensando solo en la macroeconomía. Evidentementre esta ha crecido pero han aprovechado para que el crecimiento se lo lleven los poderosos arrebatando parte de la riqueza a la mayoría social. Ellos celebran el incremento del empleo pero nos esconden una cruda realizad, las horas anuales trabajadas son menos que al inicio de la crisis. Lo que lleva a una conclusión no ha crecido el empleo, se ha repartido el que había. Ni el PP ni la señora Levy son revolucionarios. ¿hasta ahí podríamos llegar! Ellos no han incrementado el progreso y el bienestar social de la mayoría social. Han hecho lo contrario. Han aprovechado la crisis como excusas para hacer su contrarrevolución conservadora imponiendo una nueva redistribución de riqueza donde los ricos se han hecho más ricos y a los pobres los han hecho más numerosos y más pobres.

Pretende reírse de nosotros, que somos los pagadores de la crisis, manipulando un concepto como revolución y revolucionario que significa avance social cuando desde sus políticas solo ha habido recortes y retroceso social. Su revolución solo ha consistido en hacer que los poderosos y las grandes fortunas avancen económicamente, porque son los verdaderos vencedores y beneficiarios de esta crisis económica gracias a la contrarrevolución conservadora del Partido Popular.

No nos dejemos engañar la señora Levy no es una revolucionaria es simplemente una facha pija con una falsa apariencia de progre.


Salud, República y Socialismo.

viernes, 30 de junio de 2017

Los mosqueos reales son solo peleas familiares

De la conmemoración parlamentaria de los 40 años de democracia después de 40 años de dictadura, lo que más se ha destacado es la no invitación del rey emérito a dicho acto.

Como decía hoy Antón Losada el protocolo fantasma no lo ha hecho nadie. Todos silbando como si no fuera con ellos, el Parlamento, el Gobierno y la Casa Real. A mi me importa un bledo quien sea el responsable de la inasistencia del rey emérito porque su asistencia hubiera ninguneado aún mas a los verdaderos protagonistas del cambio político, la ciudadanía.

Un acto en el que se homenagea a un exministro franquista y no se hace lo mismo con quienes dieron su libertad e incluso su vida por luchar contra la dictadura y defender los principios democráticos, dice mucho de talante de nuestros gobernantes. Mientras muchos de estos sigan enterrados en las cunetas y tapias de los cementerios de nuestdra España, no se habrá pasado la paina más negra de nuestra historia reciente.

Lo que se conmemoró esta semana en el Congreso de los Diputados fue el resultado lógico de la lucha antifascista de muchos años. Para algunos, ahora, insuficiente casi un error y para otros un modelo de transicion democrática. Ni lo uno ni lo otro. Para los hijos de la dictadura, que dejaron y dejamos, parte de la juventud luchando por las libertades, el resultado fue produto de la correlación de fuerzas existente en ese momento. Que se podria haber estirado m´a la cuerda, es posible. Pero el resultado de ello era incierto. La situacion política del momento era tremendamente dificil y las posibilidades de un nuevo golpe de estado eran más que real. Se llegó hasta donde creimos que era prudencial llegar.

Los hijos de la democracia, los que se encontraron la democracia regalada, piensan que la transición democrática fue un error y que se debería haber hecho más. Me parece que criticar, a posteriori, lo mal que lo hicimos, es simplemte oportunismo y demagogia. La mejor pueba de que no lo hicimos tan mal es que desde el principio se procedió a desmantrelar lo conseguido. Porque una vez conseguida una Constitución, un Estatuto de los Trabajadores y todas las normas básicas que configuran un estado moderno, al menos de aquella época, los siguientes gobiernos desde Felipe González hasta Rajoy y pasando por Aznar y Zapatero se pusieron  manos a  la obra para desmantelar lo conseguido con nuestras luchas sociales y obreras.  

Con la excusa de la modernidad y la crisis economica se privatizaon las grandes empresas públicas que pasaraon a manos de los amiguetes de los gobernantes de turno. Se desmantelaron los grandes sectores industriales del pais como la siderurguia y naval y nos convertimos en un país de servicios. Se comienzaron a realizar reformas del Estatuto de los rTabajadores, de la ley de pensiones, de la Seguridad Social, se recortaron las libertades con la ley Corcuera y la ley Mordaza, se recortaron y se privatizaron las pensiones, la educación, la sanidad, etc. Es decir que el estado que hoy tenemos no se parece en nada a aquel que tan malamente construimos los hijos de la dictadura. 

Hoy es necesario reformar este estado seudodemocrático que nos ha quedado. La Constitución, porque después de 40 años se ha quedado obsoleta y nuestras leyes básicas y de proteccion social porque los sucesivos gobiernos se han encargado de devaluar y recortar las conquistas sociales y democráticas conseguidad por los hijos de la dictadura.

La conclusion es que no debimos haberlo hecho tan mal, sino no hubiera sido necesario destruir despues lo consegudio con mucho esfuerso y mucha luchas laborales y sociales. Por todo esto, que el debate principal de la conmemoración sea si estuvo bien o mal si el rey emérito no fuera invitado al acto, me parece miserable y mezquino.

Salud, República y Socialismo.


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